jueves, 8 de octubre de 2026

ALUNADO (s)

Él, muy alunado para este mundo.

Y demasiado insolvente para lo mismo.

Por algún motivo los espejos se desquician a su paso.

Los de su casa y los ajenos.

Así, poco o nada advertido de su alunamiento y su insolvencia, sigue a la pesca de errores y malos entendidos para echárselos encima. Es solo mera casualidad que alcance cada tanto algún modesto prodigio.

 

El vicio recurrente  de buscar causas o culpables.

A veces las causas son inextricables. 

A veces los culpables no existen.

Y a veces se revelan causas claras o culpables en flagrancia. Es prudente no descartar que pueda tratarse de una trampa tendida por él mismo. Claro. También existe el riesgo de buscarle  causas o  culpables a la trampa; si es que se presume haber caído en una.

 

 

Él dice: " Soy yo. Pero no. Con mis piezas hicieron este desastre, esta calamidad ".

¿Cómo no creerle?

¿Cómo tomarlo en serio?

 

Él dice: " Debería desarmar, desatornillar este bochorno"

¿Por qué?

¿Para armar qué?

 

A nosotros no nos pasa. Tenemos nuestras cosas. A todos nos habrá tocado atravesar algún barrio devastado.  O quizás nacer en uno. Nadie sale indemne de allí. Pero no hemos llegado a los extremos del pobre alunado. 

Por tanto, no tenemos más que una sonrisa perdonavidas y un residuo desdeñoso para el desconcierto crónico en el que el alunado gasta sus días.

La sonrisa y el desdén que velan lo que no se quiere ver.

La aparición de un alunado es muy inquietante para quien cree no serlo.

 

 


 

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