martes, 18 de agosto de 2026

CUENTOS DE HADAS


 

No hay Poder sin pensamiento mágico.

La fe en la divinidad y magnificencia del rey fue reemplazada por la más razonable profesión de fe democrática y la proclama bleu, blanc, rouge.

Pero son dos expresiones de aquel viejo mecanismo Diremos, del mismo mecanismo de siempre: un cuento de hadas.

Cuento de hadas de cuya naturaleza se puede llegar a ser plenamente consciente. Y en el que, aun así, se continuará creyendo profundamente.

Ha habido otros modos de ese fantástico cuento y habrá alguno nuevo después del actual, aún inimaginable. Durará hasta que se compruebe que no trajo nada diferente al anterior. El Gran Cuento de Hadas, podría pensarse, es quizás creer que el próximo no lo será.

Pero en todas sus versiones algo puro y duro persiste. El Palacio. Y su adentro. Y su afuera.

El Palacio, a veces más pequeño y exclusivo; otras, más grande y hospitalario.

Siempre, de algún modo, delimitado. Sus lindes son móviles, nadie puede ubicarlos con precisión.

En todos los casos sucederá lo mismo que siempre sucedió: no hay lugar para todos.

Los muros ayer parecían infranqueables, y el misterio de sus salones y alcobas propiciaba las más variadas y fantásticas historias en imaginaciones frondosas. Hoy sus confines parecen extenderse y hasta cualquier mesa en algún bar de mala muerte puede parecer formar parte de su mobiliario. Mañana, no se sabe.

Lo cierto es que en algún sitio hay una puerta que solo puede atravesarse con contraseñas, artimañas, bendiciones o traiciones.

Quienes han logrado entrar y quienes no, propician una confusión bifronte.

Adentro, esa confusión lleva a creer que son el Poder. No lo son. Aferrarse con ferocidad a los atributos logrados es en principio ambición, pero en última instancia, es terror al afuera y al vacío (el vacío no existe sino cuando se le teme).

Afuera, esa confusión los hace creer contrarios al Poder.  No lo son. Estar afuera parece un motivo de orgullo.  Triste es el orgullo, siempre, porque es el velo para simular que no se está atravesado por la misma ambición que los de adentro, que, inalcanzables, disfrutan provisoriamente de una fiesta que parece eterna.

Ninguna fiesta es posible si no tiene al mismo tiempo invitados y excluidos.

La condición de goce de quienes festejan es que haya quedado cierta y determinada gente al margen de la celebración.

La fiesta encontrará su condición de posibilidad mientras afuera haya quienes quieran entrar y no puedan.

 

Los que creen ser el Poder, no lo son pero parecen tenerlo al menos.

Los que simulan la dignidad de la emancipación con la ñata contra el vidrio, acallan así el resentimiento mientras planean, siempre delirando, cómo hacer para entrar y destronar. Y el delirio será razón de estado el día que lo consigan

 

Hay un malentendido que asegura el gran negocio de cronistas y otros “bufones solemnes” por el estilo:  la idea de que el Poder le teme a lo que se le opone, asimila que ese temor está encarnado en los de "adentro" que "son el Poder " y su amenaza encarna en los de "afuera",  definidos a sí mismos con legítimo orgullo como  sus eternos opuestos.

Pero ni los unos ni los otros son el Poder, ambos lo desean, y son tan solo sus muñecos. En eso los transforma el hechizo (no hay cuentos de hadas sin hechizos).  El Poder es un increíble y ambiguo ventrílocuo. 

 

A quienes sí le tiene terror pánico el Poder es a los inhallables, aborrecidos tanto adentro como afuera.

Los que no están merodeando extramuros la fiesta pugnando por entrar o aparentando desinterés mientras escrutan por el rabillo del ojo si hay alguna hendija para colarse.

Los que no se sabe dónde están a cada momento, en este mismo momento, o ayer o mañana, ni qué es lo que desean, donde quiera que se encuentren.

Los viven en algún silencio que impide saber cómo es el cuento de hadas en el que creen, si es que creen en alguno.

viernes, 27 de junio de 2025

DCO




Hablamos de él, del abominable.

Vemos un hombre donde hay un espectro.

Sacamos conclusiones lapidarias, ensordecedoras.  Debe haber un susurro que queremos acallar. Un inquietante susurro.

Tal vez haya un espejo aterrador en esas habitaciones  clausuradas por alguien en algún pasado incierto. O un espejo, a secas.

Tal vez, conjeturando acerca de él, del abominable, esté resonando en algún  íntimo pliegue, de manera espasmódica y parcial, lo que en él encarna de modo extremo, casi inhumano.

En él estalla y se exhibe obsceno en una intensidad que nos es desconocida, algo que se aletarga en cada uno de nosotros.

Por eso él está ahí, estridente símbolo, cabal, perfecto, resumen del acallado rumor de nuestros múltiples inconfesables delirios.

El horror irá creciendo.

Algún incierto día algo se quebrará en el límite.

Ese día, lo destruiremos.

Ese luminoso, inocente, ingenuo día habremos creído librarnos de él. 



 

 

jueves, 14 de noviembre de 2024

YO NO

 


"...Algunas zonas bajas se han gentrifricado.

Ahora serían zonas altas, pero que deben aparentar no serlo.

Pululan por allí hipsters de andar liviano que se sientan a tomar café de especialidad o a comer una rodaja de pan tostado con algo de palta obligatoria encima, mientras revisan mentalmente algún catálogo de causas nobles , para elegir alguna que puedan defender a pura selfie,  sin que ello les reste demasiado tiempo.

Hay tantas cosas por hacer e insume tanto tiempo afirmar al amable fantasma propio (todo puede mutar y cualquiera ser expulsado del paraíso en cuestión de días), que tampoco es cuestión de inmolarse.

Hay que saber soltar a les otres cuando ya no da para más..."

 

Yo no  - Tonhy Nakamura


lunes, 16 de septiembre de 2024

MALENTENDIDO


Amor o un malentendido, en algunos casos con visos delirantes.

Cuando resulte conveniente, cualquier delirio podrá ser encorsetado en una suerte de contrato implícito. La ambigüedad de sus cláusulas habilitará la cacería de culpables de ocasión.

Está visto.

Y si todo sale bien , se consolidará un negocio , quizás para todas las partes intervinientes, pero para al menos algunas de ellas casi con seguridad. Y para las otras, tal vez, se alucine una oferta que no podrían rechazar.

Las fronteras son móviles y las banderas cambian de color y de lugar. Los tiranos y sus sometidos intercambian sus roles mansamente.

Amor mentado en este instante por casi cualquier boca, con legítima sinceridad...y si nadie dice lo que sabe...y si nadie sabe lo que dice..

Claramente podrían suceder muchas otras cosas, en la asunción de indefinidos modos...pero el fenómeno de la variedad ha sido confinado: sólo es legalmente válido en las góndolas de los supermercados en las vidrieras, el packaging, las pantallas.

Parece que resultara cada vez más incómodo y áspero violar esas leyes, normas, reglamentos, o no acatar amables sugerencias.

La mentan libertad.

Es obediencia inconsciente.

 

lunes, 15 de enero de 2024

CONEJILLOS DE LAS INDIAS


 

Experimento psicopatopolítico.

Cualquiera tiene derecho a su propio delirio.

Mamarrachismo también. Crónicas mamarrachas.

Por un lado:

Chitrulas rapaces y zombies traidores en aceitada y previsible combinación.

Héroes epiteliales a la conquista de alguna sonrisa de cabaret, mientras prometen a sus lunáticos esclarecidos una revolución para el lunes que viene.

Millones de boluditos narcisistas hipertrofiados se embelesan con su autopercepción cibernética en la pared espejada de su burbuja emoji, endeudándose y vendiéndose con fascinación hasta que les explote la burbuja y su cabeza.

Por otro lado:

Estadistas epidérmicos para velar las armas de las apariencias: "Llamesé democracia a este cuento de hadas…", y ponen una firma encima de la otra, como alambres de púas protegiendo el terreno donde retozan sus culos apoltronados, tirando discursos bonitos con una pedorrera soporífera.

Hasta ser sustituidos por alguna fiera onanista, lanzando espuma por la boca con los ojos desorbitados cuando haga falta reemplazar la aletargada gestión de la debacle por otros  modos novedosos y más divertidos.

Por detrás de la kermesse, más allá del esperpento:
Los Dueños  coordinan y solventan su adicción sin fondo articulando el mercado de eso a lo que todos los demás somos evidentes adictos, eso, sea lo que sea, que hizo del planeta un circo cada vez más febril, vocinglero, sangriento y rutilante.

A las chitrulas, a los zombies, a los héroes, a los boluditos, a los burócratas remilgados o fieras, nos encanta.

Dicen que siempre fue así: cualquiera podrá ser feliz, cuando eso nada signifique.



 

miércoles, 26 de julio de 2023

TORPES Y HERMOSOS

Creo estar leyendo lo que escribió.

Es probable que sea yo quien escribe lo que creo estar leyendo.

No es eso lo que siento.

Por su parte, puede haber creído expresar lo que yo nunca leeré en lo que ha escrito. De algún modo, creyó escribir lo que en sí no ha quedado dicho, lo que secretamente queda más allá.

Quien cree leer, escribe y no lo sabe.

Quien cree ser leído, es escrito y no se entera.

Creemos comunicarnos.

Eso no sucede.

Es el caso particular de un modelo más general: pareciera no haber vida en común si no es creyendo cosas que no son.

Cuando el desencanto estalla, las astillas se recogen y atesoran con celo para recordar que eso no debería volver a suceder, sin saber que esos cristales rotos ya han sido reemplazados por un renovado embeleso.

Se vislumbra ardua la sobrevida en el terreno de la lucidez extrema.

Sin la fascinación no llegan muy lejos estos desvalidos animalitos gregarios que leen o escriben sus vidas intentando ser o parecer lúcidos y hacen todo lo que hacen de un modo casi siempre hermosamente torpe.

Y misterioso.

 

VEINTISIETE VECES

Cualquier relato, cualquier teoría;  son cortes al Caos.

Sirven para organizarse y provisoriamente funcionan

                                           Pero muy pronto las cosas ya no estarán allí.

 

Parecen estar mal de la cabeza.

Es cierto: ¿quién no está mal de la cabeza?

En todo caso, están bastante peor de la cabeza que el resto.

 

Aun así, algún sentido debe resonar más allá del esperpento de su discurso, porque algo debe haber que los convierte, podría decirse, en una manga de freaks, insoslayables y hasta divertidos.

Frecuentemente son tema de conversación cuando no hay nada mejor que hacer.

 

Van por acá y por allá y alertan que los anestésicos no funcionan como todo el mundo cree que funcionan.

 

Ya sabemos de qué hablamos cuando decimos anestésicos. Pero por las dudas, se aclara.

 

Volviendo: dicen que descubrieron que los "anestésicos" no funcionan calmando el dolor. Dicen que ya nadie recuerda que el dolor no era insoportable y que tenía una potencia cognitiva que en mala hora hemos perdido.

 

El modo de hacer efecto de los "anestésicos " según esta sarta de estrafalarios personajes, es primero causar un dolor veintisiete veces más intenso que el original (sí, lo tienen calculado y parece que les arroja como resultado el nada despreciable guarismo de veintisiete veces, aunque muchas veces su narcicismo los lleva a discusiones acerca de los decimales que se deberían indicar).

Luego, otro de los componentes del dispositivo analgésico operaría los efectos de calmar el dolor que él mismo causa con un plus adicional que aporta sensaciones placenteras que consideradas aisladamente no serían nada del otro mundo, pero que en esa vorágine de endorfinas desenfrenadas, se experimenta como un éxtasis tan extremo como efímero.

 

Entonces el resultado sería que todos pedimos un poco más cada vez y con mayor frecuencia.

 

Prometen que lo que no ha logrado el “dispositivo” es neutralizar la sospecha, cualquiera de nosotros conserva su suspicacia.  Y la sospecha nos puede llevar hacia   siniestras confirmaciones.

Pontifican que, horrorizados de la cantinela que nos detiene girando en círculos autodelirantes ("excitación-monetización-frustración" se decía en otros tiempos), decidiremos huir hacia el desierto a recuperar nuestros cinco sentidos.

 

Previsiblemente, la cháchara de estos delirantes se ha converttido en motivo de conversación de mucha gente. Todos cuentan historias al respecto. Como suele suceder, siempre es algún otro el que conoce a alguien ; nunca es uno el que tiene referencias directas. Se dice que ha habido, en efecto, ya varios que han huido, y que, al tener como supuestamente tenemos, el aparato sensible tan desquiciado, hasta respirar les causa a los fugitivos un dolor insoportable.

Pero nadie aporta muchos más datos acerca de su suerte.

 

Nuestros lunáticos reafirman esas historias.

Y agregan que el dolor en sí no está.

Pero se lo siente y aceptan que muchos no lo soportan.

Como no podría ser de otro modo, aportan sus consejos al respecto.

 

Su teoría es la de que no hay ningún estado natural preexistente. Todo lo que la conciencia experimenta se debe al contraste, a la diferencia de pasar de unos sistemas a otros (no parece que hayan descubierto nada nuevo).

Dicen tener técnicas probadas que permiten intuir lo que llaman “los posibles del cuerpo” que, denuncian, han sido convenientemente neutralizados.

 

En fin.

Lo cierto es que esas cosas realmente no suelen formar parte de las inquietudes de nadie.

 

La gente que uno se cruza se queja de las cosas habituales, pero finalmente todo el mundo parece estar bastante a gusto.